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el moderno prometeo

14/02/2007 GMT 1

EL LOCO DE LA LUNA

13021966 @ 03:48

Nadie podía haberse imaginado que ese abuelito entrañable de más de 65 años, de rostro demacrado,
cuerpo encogido y fatigado, cabello y bigote gris, ojos tímidos podía esconder una personalidad
como la que revela su informe psiquiátrico: sadismo, masoquismo, castración y autocastración,
exhibicionismo, voyeurismo, pedofilia, homosexualidad, coprofagia, fetichismo, canibalismo e
hiperhedonismo.

Todo un "ogro", tal y como lo denomina la prensa...

Fish nace en 1870. En su familia existen numerosos antecedentes de perturbación mental, empezando
por su madre que oye voces por la calle y tiene alucinaciones, dos de sus tíos internados en un
psiquiátrico, un hermana demente, un hermano alcohólico, etc.
Desde muy niño se siente atraído por el sadomasoquismo, se divierte infligiendo dolor a los demás
y sobre todo a él mismo. Sigue con atención los artículos de crímenes en la prensa, y colecciona
sobre todo aquellos de los asesinos en serie caníbales, con los que se siente identificado.
A los veinte años mantiene relaciones homosexuales y ejerce la prostitución homosexual en
Washington, en dónde viola a un niño y asesina a su primera víctima.

En esa época comienza a sufrir alucinaciones de tipo religioso y vive obsesionado con la idea del
pecado, creyendo que la única forma posible de expiación es a través del sacrificio personal y
el dolor. Él mismo se inflige castigos masoquistas automutilándose, frotando por su cuerpo
desnudo rosas con espinas, hundiéndose agujas de marinero en la pelvis y en los órganos
genitales... en una ocasión es sorprendido en su habitación completamente desnudo, masturbándose
con una mano y con la otra golpeándose la espalda con un palo del que sobresalen unos clavos. A
cada golpe grita de dolor, mientras la sangre se desliza por sus nalgas.

En alguna ocasión afirma ser Jesucristo, que san Juan le habla y que el mismo Dios le ordena
cometer sacrificios humanos.
"Escuchaba voces que me decían cosas y, cuando no las comprendía todas, trataba de interpretarlas
con mis lecturas de la Biblia... entonces supe que debería ofrecer uno de mis hijos en sacrificio
para purificarme a los ojos de Dios de las abominaciones y los pecados que he cometido. Tenía
visiones de cuerpos torturados en cualquier lugar del Infierno..."
Oficialmente, fue detenido ocho veces: la primera por tentativa de estafa, luego por robo, por
pago con cheques sin fondos, por cartas obscenas a los anuncios de agencias matrimoniales de los
periódicos...
Lo internan tres veces en un hospital psiquiátrico, dejándolo salir al poco tiempo en cada
ocasión tras considerar que no es peligroso ni está loco, sino que simplemente sufre una
personalidad psicopática de carácter sexual. El propio Fish lo reconocería: "No soy un demente,
sólo soy un excéntrico. A veces ni yo mismo me comprendo".

A pesar de todos estos delitos, la policía neoyorquina tardaría nada menos que seis años para
poder inculparlo por asesinato. Lo logra a través de una carta de Fish enviada a la madre de la
víctima que había secuestrado, en dónde le cuenta sus aficiones por el canibalismo y cómo se
decidió a probar carne humana por primera vez... con el cuerpo de su hija:
"...Decidí comérmela. La llevé a una casa abandonada en Westchester en la que me había fijado. En
el primer piso me desvestí completamente para evitar manchas de sangre. Cuando me vio desnudo se
echó a llorar y quiso huir, pero la alcancé. La desnudé, se defendió mucho, me mordió y me hizo
algunos rasguños. La estrangulé antes de cortarla en pedacitos para llevarme a casa toda su carne,
cocinarla y comérmela. No pueden imaginar cuán tierno y sabroso estaba su culito asado. Tardé
nueve días en comérmela por completo. No me la tiré, aunque hubiese podido hacerlo de haberlo
querido, murió virgen".

Una vez detenido, se confiesa además autor de otros muchos crímenes y demás aberraciones que
había estado llevando a cabo durante toda su vida: su deseo irresistible de comer carne cruda
las noches de luna llena, que le valdría el apodo de "el Maníaco de la Luna", sus crímenes más
atroces, algún acto de vampirismo como el caso de un niño de 4 años al que flageló hasta que la
sangre resbalaba por sus piernas, luego le cortó las orejas, la nariz y los ojos, le abrió el
vientre y recogió su sangre para bebérsela a continuación, además de desmembrarlo y prepararse
un estofado con las partes más tiernas. También narra la historia de un joven vagabundo al que
obligó a realizar toda clase de actos sádicos, masoquistas y coprófagos durante dos semanas,
además de cortarle las nalgas en varias ocasiones para beber su sangre. Finalmente intenta
cortarle el pene con unas tijeras, pero cambia de opinión al ver el sufrimiento del chico y
arrepentido le da diez dólares dejándolo huir...

Estas declaraciones acerca de sus víctimas le cuestan a Fish la sentencia de culpable por
crímenes con premeditación tras diagnosticarlo psicótico, pero cuerdo.
Es condenado a la silla eléctrica y ejecutado en la prisión de Sing Sing el 16 de enero de 1936.
Su sorprendente reacción después de ayudar a los guardias a colocarle los electrodos, fue la de
exclamar entusiasmado: "Que alegría morir en la silla eléctrica. Será el último escalofrío. El
único que todavía no he experimentado..."
Albert Fish se llevaría a la tumba su mayor secreto, el número de personas que habría asesinado.
Cuando se le preguntaba por la cifra exacta, respondía sonriendo: "Por lo menos cien".
Las opiniones de los psicólogos son contrastadas en ese aspecto, unos hablan de varios centenares
de víctimas, mientras que otros estiman que no hubo más de cincuenta. Finalmente se le acusa de
haber asesinado un total de 15 niños, la gran mayoría procedentes de las capas más pobres de la
población.

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