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14/02/2007 GMT 1

HISTORIA DE VAMPIROS

13021966 @ 03:35

Era un vampiro que sorbia agua
por las noches y por las madrugadas
al mediodia y en la cena
era abstemio de sangre
y por eso el bochorno
de los otros vampiros
y de las vampiresas
contra viento y marea se propuso
fundar una bandada
de vampiros anonimos
hizo camana bajo la menguante
bajo la llena y la creciente
sus modestas pancartas proclamaban
vampiros beban agua
la sangre trae cancer
es claro lo quiropteros
reunidos en su agora de sombras
opinaron que eso era inaudito
aquel loco aquel alucinado
podia convencer a los vampiros flojos
esos que liban boldo tras la sangr
de modo que una noche
con nubes de tormenta
cinco vampiros fuertes
sedientos de hematies plaquetas leucocitos
rodearon al chiflado al insurrecto
y acabaron con el y su imprudencia
cuando por fin la luna
pudo asomarse vio alla abajo
el pobre cuerpo del vampiro anonimo
con cinco heridas que manaban
formando un gran charco de agua
lo que no pudo ver la luna
fue que los cinco ejectores
se refugiaban en un arbol
y a su pesar reconocian
que aquello no sabia mal
desde esa noche que fue historica
ni los vampiros ni las vampiresas
chupan mas sangre resolvieron
por unanimidad pasare al agua
como suele ocurrir en estos casos
el singular vampiro anonimo
es venerado como un martir
Mario Benedetti
Toda la historia del progreso humano
se puede reducir a la lucha de la
ciencia contra la superstición.
Los vampiros, para mantenerse inmortales, debían alimentarse de sangre humana que conseguían clavando sus afilados dientes en el cuello de sus víctimas para sorberles el preciado líquido de la artéria. Y así una y otra vez, hasta que el infeliz "donante" se iba debilitando hasta fallecer y convertirse, a su vez, en otro vampiro.
Rociarles con agua bendita, colocar crucifijos y ristras de ajos o exponerlos a la luz diurna eran las únicas armas para ahuyentar a estos terribles seres. Pero ¿cuáles fueron los hechos que propiciaron su leyenda?. En este extraordinario documento encontraréis todo lo referente a los vampiros tanto sus adaptaciones literarias, cinematográficas e históricas desde Vlad Tepes y Bram Stoker hasta Bela Lugosi y Tom Cruise.
Felices sueños...

Se podría aducir que los vampiros forman parte del paisaje interior del propio ser humano. Son,sin duda, un arquetipo universal, íntimamente ligado al inconsciente colectivo.

Aparecen bajo formas muy distintas pero casi siempre con una serie de esclofriantes rasgos comunes, en todas las tradiciones culturales de Oriente y Occidente.
No son fantasmas ni ectoplasmas vengativos, sino auténticas alimañas de la noche comparables a murciélagos,ratas,lobos...

Se alimentan de la sangre de los vivos y generalmente su mordedura contagia a la víctima con el mismo síndrome vampírico. Aunque hay una variedad realmente interminable de vampiros, con diferencias peculiares según la región de origen, lo cierto es que casi siempre pertenecen todos al orbe de lo diabólico y demoníaco en sentido estricto. Es decir, a pesar de ser revinientes y no muertos, no se trata de espectros o zombies, sino de criaturas asociadas a la demonología tradicional. Almas perdidas y entregadas a Satán e incluso diablos de orden menor.

En este sentido el vampiro folclórico, que extiende su dominio desde la Antigüa Grecia y el Oriente hasta afincarse en centroeuropa, crisol de culturas que alumbra el Nosferatu, verdadero origen del vampiro moderno, no es sino un pariente próximo a los ogros, djinns, ghoules, devas y lamias de la Antigüedad y las tradiciones más arcanas.

Su aspecto físico es generalmente repulsivo y tiene mucho en común con el de diablos, brujas y demonios de orden inferior: labios gruesos, dientes agudos, cráneo calvo y afilado, aliento hediondo...
Una imagen tradicional que el cine sólo ha recogido a través de Nosferatu de Murnau y sus posteriores revisiones. Una imagen que tiene poco que ver con la del vampiro moderno, que a partir de Drácula de Bram Stoker se ha convertido en un icono cultural de importancia más que evidente.

Pero ¿cómo se transformó esta criatura repulsiva y maligna en el elegante ser del mal y la perversidad que fascina y fascinó a lectores de todas las edades y sexos?
El vampiro que nosotros conocemos no es esta criatura perteneciente al bestiaro fantástico. Cuando hablamos de vampiros la imagen que nos viene a la cabeza es muy clara: un hombre alto, elegante, guapo, sofisticado y perverso. Sus atributos no son ya los del viejo Nosferatu sino los opuestos. Naturalmente para mantener su capacidad aterrorizante y diabólica, puede transformarse en algo horrendo cuando quiere.

Pero su ser natural es la belleza vestida de negro. La capa, el sombrero y quizá una larga cabellera agitada por el viento. Tanto es así que hasta el clásico seminal de Stoker, Drácula, publicado en 1897, ha sido víctima de esta imagen. Cualquier aficionado sabe que el conde vampiro escrito por Bram Stoker dista mucho de ser este dandi de ultratumba que acabamos de evocar.

Ciertamente, el escritor irlandés tiene buena parte de culpa puesto que asoció su vampiro a una recia aristocrácia, la de Vlad Tepes, el voivoda valaco y le otorgó algunas características de sofisticación y elegancia que contribuyeron a la imagen del vampiro moderno.
Pero es fácil olvidar que también Stoker mantuvo numerosas cualidades demoníacas y animales en su personaje.

El vampiro moderno se gesta en pleno Romanticismo y Revolución Industrial.
Cuando se publica en 1819 la novela corta El vampiro de John William Polidori (aunque atribuida al principio a Lord Byron) se pone en marcha lord Ruthven (personaje del relato de su secretario) es más que evidente. Y está claro que Lord Byron, más grande que la propia vida, encarnó a su vez el ideal faústico y luciferino del romanticismo más desatado.

El vampiro moderno es hijo de ese momento y es un personaje demoníaco y elegante que se mueve por salones y fiestas nocturnas. Es hijo de la absenta, el opio y la sífilis. Es hermano del poetastro suicida y del mujeriego depredador, es primo del Heathcliffe de Cumbres borrascosas y de Dorian Gray de Oscar Wilde e ídolo de la perversidad para la imaginación decadente y excesiva de los máximos exponentes de la literatura romántica y posromántica: alemanes como Hoffman o Tieck, franceses como Gautier o Baudelaire, anglosajones como Edgar Allan Poe, Le Fanu, Rymer o Stoker...

Pocas cosas eran tan turbadoras para la sociedad victoriana como la mujer-vampiro.
Además la vampira (femme fatale) no sólo se alimentaba del hombre, a quien deja exhausto y moribundo, como bien sabe el joven protagonista de la hermosa balada de Goethe, La novia de Corinto de 1797 (que inspirara después algunas de las mejores páginas y visiones cinematográficas de Robbe-Grillet) sino que, mayor de los hororres, puede prescindir de él por completo.

La vampira, desde Joseph Sheridan Le Fanu y su Carmilla, publicada en 1871, tiene un caracter sáfico que contribuye a aumentar su componente amenazador y nocturno.
Un buen puñado de vampiros de toda condición y estilo pueden encontrarse en la antología Vamps. Las chupadoras de sangre que ofrece una galería de hermosas alimañas femeninas desde Gautier hasta Stephen King.

Y es que, si el modelo para el Drácula de Bram Stoker fue Vlad Tepes, mucho más apropiado para la mujer-vampiro es el de la condesa Elizabeth Báthory una hermosa aristócrata carpática del siglo XVI que acostumbraba a bañarse en la sangre de niñas y jóvenes doncellas y que fue motivo de una excelente biografía escrita por Valentine Penrose titulada La condesa sangrienta.

Un monstruo que existió
En el siglo XV, los habitantes de Valakia (hoy, una región de Rumanía> vivieron años de terror durante el gobierno del príncipe Vlad Bassarab tambien conocido como Vlad Tepes. Su sed de sangre y su afición a torturar a los lugareños le valió el apodo de Drakul, que significa en rumano diablo. Su extrema crueldad provocó al menos 50.000 muertos. No resulta extraño, pues, que aquel "monstruo" sirviera fuente de inspiración para la leyenda de Drácula, el siniestro conde-vampiro.
El escritor Bram Stoker lo inmortalizó en una novela de fama universal, de la que se han hecho numerosas versiones para el cine y literatura.
La condesa sangrienta
La aristócrata Elizabeth Báthory pudo haber torturado y asesinado a unas seiscientas muchachas en las lóbregas entrañas del castillo de Csejthe. Mientras sus más fieles esbirros martirizaban a las desdichadas doncellas, la condesa observaba, cayendo, en ocasiones un estado de trance acompañado, dicen, de orgasmos múltiples. Desenmascarada por un tribunal de la Inquisición, fue emparedada viva en el escenario de sus carnicerías.
Valentine Penrose realizó un aterrador estudio histórico sobre el personaje en su libro La condesa sangrienta que lo podéis encontrar en la editorial Siruela dentro de su colección El ojo sin párpado.
Largometrajes más destacados Muchas han sido las películas realizadas acerca del vampirismo aunque son pocas las que lo han tratado con acierto.
A continuación os mostramos la lista, por orden cronológico, de los films que más nos cautivaron acerca del mundo del vampiro:

Nosferatu, el vampiro (1922) de F.W.Murnau
Drácula (1931) de Tod Browning
La marca del vampiro (1935) de Tod Browning
La hija de Drácula (1936) de Lambert Hillyer
Drácula (1958) de Terence Fisher
La bruja vampiro de Carl Theodor Dreyer
I vampiri de Ricardo Freda
Dies Irae de Carl Theodor Dreyer
Las novias de Drácula (1960) de Terence Fisher
Kiss of the vampire (1962) de Don Sharp
M, el vampiro de Düsseldorf de Fritz Lang
Dr Terror´s house of horrors (Doctor Terror) (1965) de Freddie Francis
The fearless vampire killers (El baile de los vampiros) (1967) de Roman Polasnki
El conde Drácula (1969) de Jesús Franco
Drácula y las mellizas de John Hough
The vampire lovers (1970) de Roy Ward Baker
The house that dripped blood (la mansión de los crímenes)(1970) de Peter Duffell
Drácula contra Frankenstein (1971) de Jesús Franco
The return of the vampire de Lew Landers
Lust for a vampire (1971) de Jimmy Sangster
La novia ensangrentada (1972) de Vicente Aranda
Kronos (1973) de Brian Clemens
Lo viajeros de la noche (1987) de Kathryn Bigelow
Drácula de Bram Stoker (1991) de Francis Ford Coppola
n pleno siglo de las luces, el gran filósofo Voltaire no podía explicar la razón por la cual aún se creía en vampiros, y al encontrarnos en los albores del siglo XXI nosotros podríamos pensar que las palabras del filósofo siguen teniendo validez. Si ya tenemos entendido que el vampiro es un personaje ficticio, alimentado por la literatura y la industria cinematográfica, tampoco es raro ver que se siga investigando el tema de una forma seria, apareciendo nuevos estudios y publicaciones. Internet ha podido acercar a los amantes de estos seres nocturnos ubicados en diferentes partes del mundo y nosotros somos una parte de ello.

Culto a la Sangre y Vida Eterna

¿Porqué nos resulta interesante el tema?, será simplemente por ser un muerto viviente que se dedica a alimentarse succionando la sangre de otros mortales (primero en el seno familiar y después a quién se le cruce por delante), o porque unifica dos elementos que siempre han despertado el misterio y el simbolismo en el hombre: El culto a la sangre y la inmortalidad.

Desde tiempos distantes el hombre ha tenido por sagrados 3 fluidos humanos: La Leche Materna, el Semen y la Sangre. La Sangre como energía vital, debió considerarse como sacra desde que el primer hombre pisó la tierra, en esos lejanos tiempos se comprobaba que ocurría cuando se perdía gran cantidad de ella y debió asociar el dolor con la perdida de la misma. Para diversas religiones y creencias este fluido tenia un carácter especial, citando como ejemplo la misma sangre de Jesucristo dadora de vida eterna; el concepto de Sangre azul ligado a la nobleza; la pureza de a sangre de Judíos y los miles de ritos paganos en donde se bebía este preciado líquido por diversas razones. En América algunos pueblos comían la carne y bebían su sangre de sus enemigos o parientes, con el fin de poseer y adquirir las cualidades que tenía el difunto en vida.

La eternidad, ser inmortal ha sido hasta hoy uno de los mayores anhelos y misterios del ser humano, encontrar la fuente de la eterna juventud, retardar el envejecimiento, quien no ha pensado y soñado en ello. Este sueño de lograr la inmortalidad va ligado con el miedo a la muerte, no porque pudiera ser algo doloroso, sino más que nada por ese temor a lo desconocido y a la disgregación. Como ejemplo sólo debemos recordar a la cultura egipcia con su afán de trascender en el tiempo, su creación de momias y técnicas funerarias han intentado salvar este misterio.

Lamias y Strigoi

Desde la antiguedad hemos encontrado al vampiro formando parte del panteón demoníaco, en culturas como la China, Malasia, España, la India, el Japón, América, entre otros lugares, pero es exactamente en los pueblos eslavos en el este europeo donde adquiere su nombre y gran parte de su imagen característica.

En pleno siglo de la razón pueblos como Silesia, Moldavia, Rusia, Transilvania, Valaquía, Austria, Hungría, sufrieron epidemias de vampirismo, apoyados por la ignorancia, el folklore y las leyendas populares que seguían formando parte de las conversaciones familiares. Hay que darle especial importancia también a la cantidad de enfermedades y pestes que asolaron esos años (porfirias y demases). Ya no eran las “Lamias” de la cultura Greco-latina sino que esta vez los “Strigoi” asolaban las aldeas, saciando su hambre con sangre fresca.

Sobre el término “Vampiro” podríamos decir que ha sido objeto de múltiples estudios, siendo el más cercano el que lo relaciona con las palabras “ Vopyr ” o “ Upyr ” (*) , perteneciente a la lengua eslava. Sobre que región eslava vendría exactamente el término sería un tema para un debate mayor ya que estas lenguas se dividen en occidentales, meridionales y orientales, en donde el término “ upir ”, “ upior ”, “ upyr ” deriva según el eslavo meridional del turco “ ubre ” que significaría “Bruja”.
Otra versión más occidental nos lleva a la palabra serbia “beamiup” o al lituano “wempti” que significaría algo como “beber” derivando a la palabra “vampiro”, asociándose a términos como el “vopyr” ruso o el “dhampir” albanés. Autores americanos e ingleses se limitan a extraerlo de la palabra serbia “vampir”, siendo esta una de las posiciones que más aparecen en libros del tema.

El origen, imagen y personalidad es muy variada según la zona geográfica, por lo general se les reconoce como seres similares a los humanos que fueron nacidos con algún defecto físico, fueron excomulgados, tuvieron una muerte violenta o se suicidaron. Su aspecto se caracteriza como personas lánguidas y de piel extremadamente blanca, fría, mal aliento, uñas larguísimas así también sus colmillos filosos y puntiagudos. Para deshacerse de ellos se empleaban técnicas de las más variadas, las cuales se diferenciaban un poco según la región: Clavarles el sudario en el ataúd, dejar semillas en el mismo o tapar la mandíbula con un ladrillo o piedra eran algunas, también podían ser eliminados con el fuego, cortándoles la cabeza o atravesando su corazón (inyectado en sangre) con una estaca de madera (y no cualquiera). También se habla de las balas de plata, aunque esto esta mas ligado con el mito del hombre lobo que vendría siendo un pariente cercano.

Tratados y Literatura Fantástica

En medio de una Europa consternada por el vampirismo que fue incluso ratificada por la misma iglesia católica, el siguiente paso del mito era la literatura, y en este sentido dieron a luz una serie de interesantes tratados sobre el tema. Entre estos textos descatamos el “Visum et Repertum”(1731), que era una investigación sobre un caso conocido de vampirismo que afectaba a una persona llamada Arnold Paole, este era un campesino que al tiempo de muerto fue acusado de vampirismo. También podemos citar el tratado “De Masticatione Mortuorum in Tumulis Liber” publicado en Leipzig en el año 1728 por Michael Ranft y el “Dissertatio Physica de Cadaveribus Sanguisugis" de Johann Stock (1732). Pero el más conocido es el “Traité sur les apparitons des esprits, et sur les Vampires, ou les revenants de Hongrie, de Moravie, etc.”, escrito por el clérigo don Agustín Calmet (1672-1757) (**) . Este monje benedictino en una obra curiosa y de 2 tomos presenta una variedad de casos de vampirism y apariciones. Este mismo texto hace que Voltaire se indigne y dedique un capítulo entero en su “Diccionario Filosófico”, mientras Rosseau fustiga la creencia en vampiros enviando una carta a París.

Su llegada a la literatura fantástica es el resultado de una rica mezcla de todos estos ingredientes ya citados y el talento de sus exponentes. Sin el aporte de Calmet, las leyendas populares, los ritos y supersticiones no podría haber sido concebidas obras tales como: “Drácula”, “Carmilla”, “Varney”, “Lestat”, “Clarimonda”,“La novia de Corinto”, “La Tumba de Sarah”, “Ligeia” o “El Vampiro” de Jhon William Polidori, este último cuento marca el punto de partida de la literatura (narrativa) propiamente de vampiros y viene a ser el padre del Vampiro aristocrático tal como lo tenemos conceptualizado en nuestra mente.

La aparición del Vampiro en otras manifestaciones artísticas como el teatro, el comic, el cine pasando por las llamadas “Tribus” urbanas , entre otras fueron modificando y adaptando la imagen del vampiro según la interpretación de sus autores, independiente si se ajustaban a la idea original. Después de miles de años de “no-vivir” el vampiro sigue haciendo de las suyas, y al parecer tiene cuerda y sed para rato.

Vlad Tepes, "Vlad el Empalador", conocido en el mundo entero como Drácula, nació en Rumania
(1428-1476). Hijo de Vlad Dracul (caballero de la orden del dragón - 1431) y nieto de Mircea el
Grande, soberano de Velaquia (1368-1418) fue uno de los príncipes rumanos que por sus diversas
hazañas y su nada corriente personalidad, llamó la atención y ocasiono el interés de forma muy
especial no solo de sus contemporáneos sino también de la historia y literatura actuales. Para
algunos historiadores del tema, Drácula fue un heroico defensor de los intereses e independencia
de su país y del cristianismo, mientras que para otros se trataba de un caso patológico, el de
alguien que torturaba, atormentaba y por supuesto mataba para divertirse, por puro placer. Fue
uno de los tres hijos legítimos de Vlad "El Diablo", príncipe de Velaquia (antiguo principado
danubiano, que formo con Moldavia el reino de Rumania). Hoy en día, constituye dos regiones
geográficas bien definidas: la Mutenia, situada al este del río Olt, y la Oltenia, al oeste.
El viejo Vlad se gana por méritos propios el apodo de "Dracul" (El Diablo) por su afamada
crueldad y sangre fría y que posteriormente heredaría su predecesor. No se conoce con exactitud
la fecha y lugar de nacimiento, pero se estima que vio el mundo por primera vez allá por 1428 en
la ciudad de Sighisoara (Transilvania, situada en la región de Brashov, y fundada en 1280). Su
padre residía allí en una mansión que hoy todavía se conserva (Bran Castle). Ha pasado a la
historia por su apodo Drácula (proviene de "Draculea". La terminación "ulea" en rumano quiere
decir "hijo de", lo que podría traducirse como "El hijo del Diablo"). Reinó como príncipe de
Velaquia en 1448; de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte. El pueblo le puso como
apodo también "Tepes" (Empalador) ya que esta era la pena capital a la que más era aficionado y
que aplicaba con mas prodigalidad, aunque esta última expresión, hasta mediados del siglo XVI no
aparecería en ningún documento.
En aquellos tiempos, el trono de Velaquia estaba amenazado desde el exterior por los turcos y
húngaros, y en el interior por los nobles ávidos de poder que luchaban entre ellos con un
salvajismo y ferocidad mas que bestial. La trágica muerte de su padre, que fue ejecutado por
Iancu de Hunedoara en 1447, obligó al joven Vlad a ponerse al lado de los turcos, adversarios de
Iancu, con cuya ayuda accedió al trono de Velaquia en Septiembre de 1448, y aunque el príncipe
Vladislav II, pretendiente al trono, y apoyado por los húngaros y la población de origen alemán,
fue derrotado en Kossovo (al norte de la actual Macedonia junto al río del mismo nombre) éste
sólo consiguió conservar el trono unas pocas semanas.

La vida y gracia de Vlad se conoce muy poco hasta el año 1456. Durante estos años, Vlad fue
separándose de los turcos y estrechando las relaciones con su enemigo Iancu de Hunedoara, lo que
sí era moralmente recusable, era sin embargo muy práctico. No era nada extraño durante esa época
el hecho de cambiar las ideas y conveniencias políticas de una manera un tanto extraña y del todo
inesperada, solo hay que echar un vistazo a la historia de los grandes y diversos reinos de la
Europa Occidental. Este repentino viraje político se manifestaba solo en una cosa: el deseo para
Vlad de volver a reinar en Velaquia. Seguía atentamente las crecientes desavenencias entre
Vladislav y Iancu hasta que el 23 de Abril de 1452, Iancu iniciaba la guerra, arrebatando a su
rival las ciudades y propiedades que poseía en Transilvania, circunstancia que aprovecho Vlad
para ofrecerse al vencedor como pretendiente al gobierno de estas, solicitando su ayuda y prometiéndole una "fidelidad inquebrantable". Pero, el 6 de Abril de 1545, Vladislav, negado y resignado al hecho de ser derrotado, irrumpía en Transilvania arrasando, matando, quemando y saqueando. Draculea, deseando conservar su trono, solicitó y obtuvo el mando de un pequeño ejército aprovechando la intervención en la guerra del monarca húngaro Ladislao V de Habsburgo, Archiduque de Austria y Rey de Bohemia, que veía amenazados sus intereses en la región. La pugna le fue favorable, logrando apresar a Vladislav al que hizo decapitar en la ciudad de Tirgusor (cerca de Tirgovisthe, la antigua capital de Velaquia). El 3 de Julio, fue una fecha importante para Vlad puesto que volvería a reinar y garantizaría a sus súbditos la protección contra los turcos y el libre comercio allende de las montañas de Velaquia, a cambio de que estos le prestaran ayuda en caso de guerra.
El hecho de que el nuevo príncipe obraba con "demasiada independencia" dio la voz de alarma a
los húngaros y alemanes los cuales fueron modificando su actitud, llegando a solicitar el 14 de
Febrero de 1457 a sus súbditos que apoyaran a otros pretendientes. No tardaron en iniciarse una
serie de alianzas e intrigas, acompañadas (como podía esperarse) de lealtades y traiciones. En el
año 1459, Draculea ordeno empalar a algunos rebeldes destacados y arrojar al fuego a otros,
siendo este el macabro y tortuoso inicio de su carrera de crueldades. Favorecido por la suerte,
logro atrapar al más peligroso de sus adversarios, Dan Voeivod en la primavera de 1460, al que
obligo a cavar su propia tumba y asistir a sus funerales antes de hacerlo decapitar. El 24 de
Agosto redujo a los últimos rebeldes; hizo empalar a algunos pero curiosamente se mostró
excesivamente generoso con otros.

Consolidado su trono, "El Empalador" se alzó contra los turcos a los cuales no les pagaba los
tributos que estos exigían desde hace tres años. El sultán Muhammad II, el conquistador de
Constantinopla, conociendo el temple de su enemigo y el coraje y bravura de sus guerreros,
prefirió utilizar la cabeza antes que la fuerza. Le envió como mensajero al colaboracionista
griego Catavolinos, citándole en Giurgiu (fortaleza y puerto danubiano, no lejos de Bucarest)
para solucionar un "pequeño problema fronterizo", apostando cerca de la población un destacamento
de tropas escogidas al mando de Hamza Beg. Vlad fingió caer en la trampa, (ya se había olido que
dicha citación no era normal y menos tratándose de un asunto aparentemente de tan poca
importancia) e incluso se presento con parte de los tributos pendientes y algunos presentes para
el Sultán pero a su vez traía consigo un fuerte contingente de caballería que derroto a los
turcos (puesto que estos eran muy inferiores en número) tras apoderarse del lugar, haciendo
prisioneros además al griego y al general otomano, los cuales junto con el resto de los apresados
fueron conducidos a Tirgovisthe, capital de Velaquia, y posteriormente empalados. Animado por el
éxito, Vlad se pasó a la orilla derecha del Danubio, incendiando y saqueando tras derrotar a las
tropas turcas. El 11 de Enero de 1462, en una carta que estaba dirigida al nuevo soberano húngaro
Matías Corvino, daba cuenta de haber acabado con más de 24.000 enemigos habiendo hecho amontonar
sus cabezas y contarlas, con la excepción de los que murieron en los incendios de sus casas.
Consecuencia de estas incursiones, estaban tan desmoralizados que muchos de ellos prefirieron
abandonar Estambul ante el temor de que este pudiera apoderarse de la ciudad, conquistada hace
pocos años y en la que aún quedaban gentes que recordando el espléndido periodo bizantino, no
hubieran dudado en levantarse contra sus dominadores.

Enfurecido, Muhammad II dispuso de un gran ejercito de unos 250.000 hombres y una flota dispuesta
a remontar el Danubio. Vlad no podía oponer más de 10.000 hombres y recurrir a tácticas como la
guerrilla y la "tierra quemada" (primavera/verano de 1462). Tras sufrir muchas bajas, haberse
declarado una importante epidemia de peste y no poder apoderarse la flota turca de la ciudadela
de Kilia (al sur de Moldavia), el Sultán ordena la retirada de sus tropas y una vez en Estambul
valiéndose de su genio y astucia, le opuso a uno de sus propios hermanos, Randu "el Hermoso" que
se había pasado al bando otomano, arrastrando algunos de los principales boyardos. Finalmente,
tras una serie de intrigas (falsificación de documentos incluida) muy de la época y del lugar,
Muhammad logra que el Rey ordenara el arresto de Vlad que fue encerrado durante doce años,
primero en Visegrado (cerca de Sarajevo, a orillas del Drina) y posteriormente en las
inmediaciones de Budapest, donde recibía un trato especial, es decir, era tratado con mayores
consideraciones. Mientras tanto, entre 1462 y 1475, Randu, hombre débil y carente de personalidad
,se sentó en el trono de Velaquia casi como un títere de los turcos.

Las circunstancias que permitieron a Vlad, librarse de la prisión no están muy claras, pero es
sabido que tomo parte en la batalla de Vaslui (en la región de Jashi, Moldavia), el 10 de Enero
de 1475, formando parte del contingente enviado por el Rey de Hungría al príncipe transilvano
Esteban Báthory contra los turcos. Lo curioso y por otro lado cierto, es que Draculea volvía a
ocupar su trono el 11 de Noviembre de 1476. Semanas mas tarde, los turcos le sorprendieron
desprevenido con una escolta de sólo 200 hombres (de los cuales sólo sobrevivieron 10 para
contarlo) y le dieron muerte. La cabeza de Vlad fue enviada a Estambul y exhibida públicamente.
Le sucedió su hermano Randu, pero siempre supeditado a la "Sublime Puerta", que reino hasta
Septiembre de 1500.

Vlad Tepes utilizo el Bran Castle como cuartel general para sus incursiones en Transilvania,
lugar donde residió años atrás su padre.
Originalmente, fue una Fortaleza construida por Los Caballeros de la Orden Teutónica en el año
1212, que fue a su vez conocida por el nombre de Dietrichstein.
Mas tarde, hacia finales del siglo XIII, fue tomado por los sajones para proteger la ciudad de
Brashov, un importante centro comercial. Este castillo no debe de ser confundido con el actual
Castillo de Drácula (ahora en ruinas) el cual esta situado en el Río Arges, en un lugar mas
retirado.

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